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POEMAS DEDICADOS A JUAN SÁEZ BURGOS

ACUSE DE RECIBO

A Juan Sáez Burgos

Son buenas noticias
saber de ti en aguacero
Subir y ver en tu tren
el amor eleguá que le rimas
sobre el duro vaivén musical de la rueda.

Saber que una jirafa
puede meterse lenta y airosa en un verso
que te corre azul y veloz por esas venas.

Sentir que tu rosa muerde
y forcejea tiernamente en la arena
con lo eterno que aún fulje en la estrella.

Que el poema deseante, deseado
salió nocturno y a gatas
por tu misterioso corazón enajenado,
hecho hombre, palabra, sudor de huella.

Qué bueno saber, hermano,
que has corrido más que el viento,
que bajaste marherido y quemado al infierno
y saliste al fin con pecho de vidrio
y un explosivo corazón de verso hirviendo.

Qué buena la cabellera perdida en tu calva.
Tu lenguaje de gato que araña pensando
y sube en su luna masticándose un verso.

Qué tierna tu zarpa en la Alhambra,
y en la genital Altamira
tu cavernoso corazón de palabras.

Valió la pena mojarse
para ver que tu lenguaje de siempre
vuela, sueña, celebra, fornica, transita
acaricia, respira, suda, se arrastra y resplandece...


Wenceslao Serra Deliz
29/ marzo/ 1996

Caminera palabra

A la memoria de Juan Sáez Burgos


El agua canta su retorno
de soñada estrella
en la secreta noche
de tus manos.

El pájaro de sal
- rosa de ámbar -
el ojo regodea
en el incendio de tu paso,
dionisiaca huella
de violín insomne
y soledades viejas.

Céntrico árbol,
tu voz;
luminosa ceniza
de la audaz memoria.
Circular espejo
del almendrado sol
de tu mirada.
Caminera palabra
que a la temible ausencia
difumina.


Edgardo López Ferrer

JSB

In memoriam

Ya es tiempo
de otra vida sin llanto, Juan, adentro.
Dejas atrás hermano, esa oleada
de angustia que te urgía.
La muerte ha cosechado tu risa temblorosa,
de paso tu ternura. En los talones del dolor
fundaste aquella idea de estarnos vivos
en las calles del laberinto
con pie para ir de nuevo
en haz de sol.
Tu alma encaramada,
traviesa de su pena,
ve un niño duro y tierno que eres tú,
Poeta.
Irreductible mago del poema:
rey y mendigo de tu extraño contorno,
de tu dolido reino de palabra.